Allá en Lyon se encontraba apoyada en un murete una francesita ruborizada por las miradas de Lùc, un famoso mago del lugar. Joven, apuesto y misterioso. Sencillamente una persona realmente atractiva para el mundo occidental en el que vivimos.
Todo el mundo adoraba a Lùc.
Lùc se tenía que quitar de encima a las chicas muchas veces, pero a mi me parecía un tipo raro, indie y un poco boreal.
A medida que pasaba el tiempo mis amigos se iban haciendo más y más amigos de él y les iba cortejando poco a poco.
Tres días más tarde, me encontraba en su cama. Lùc era boreal. Y yo también.

