miércoles, 30 de marzo de 2011

Con su sonrisa


Voy a intentar contaros la historia de un muchacho un tanto extraño.

Corriendo por aquel paseo interminable mientras las naranjas de Valencia hacían su trabajo, escuchaba las olas romper en la arena, en su arena de cenizas de lo que fue su vida anterior; recuerdo violante que recapacita en errores del pasado.

Ahora el muchacho espera a encender dos velas y que se fundan en la noche dejando atrás velero en la mar; hoguera encendida.

El muchacho rebelde ya no toma verduras (aunque yo tampoco las tomo) y tampoco escucha música.

No tardará el viento en apagar las velas. Y con la llama ya muerta la cera quedará ahí, parada, sola. Esperando a que vuelva el velero a la mar; hoguera encendida.

Y no hará falta regreso alguno, pronto se dará cuenta que siempre estuvieron allí escondidos mientras veían pasar las horas solas, asolas.

viernes, 25 de marzo de 2011

A Marzo le quedan apenas seis días.


Una llamada de teléfono. Curvas rectas y juegos de sombras. Siluetas a contraluz despiertan nuestra curiosidad.

La habitación azul lejos de nuestros ojos se hace observar. La piel de Marzo empieza brillar dejando ver su realidad. De un lado para otro, inquieto, actúa en televisión, las 24 horas del día.

Pronto corre las cortinas como tapando el tiempo de espera.

Poco dura esto; media hora después aparece Marzo y su amigo sin camiseta recorriendo la habitación azul. Pasillo, baño, cocina y de vuelta a la habitación. Y, juntos, vuelven a correr las cortinas...

Cinco minutos después, apagan la luz. No quieren ver, ni que les vean.

lunes, 21 de marzo de 2011

La vecina


Su mayor satisfacción era pasearse por la casa totalmente desnuda cuando no había nadie, ponerse a llorar pelando cebollas dramatizando una historia irreal. Ella sabía que lo importante era disfrutar de los pequeños placeres que te ofrece la vida, que había diferencia entre la pornografía y el erotismo y que la elipsis era el mejor recurso literario.

lunes, 14 de marzo de 2011

NY

Cuando salió del despacho de su jefe se sintió rara, cósmica, furiosa, caliente. Cogió el coche y pisó el acelerador para llegar cuanto antes a casa. Tenía que hacer las maletas, realizar unas llamadas y dejar a la vecina las llaves para que regara las plantas. Esa misma noche salía el avión hacia un país impronunciable que estaba a chorrocientosmil kilómetros de su hogar.

Por sus venas corría adrenalina y por su cerebro MDMA, nunca pensó que escuchar Idioteque mientras daba un frenazo ante un semáforo en rojo le pudiera poner tan cachonda.

Ahora se sentía más viva que nunca, sacó de debajo de la guantera Mr Jack Daniel's y le dió un buen trago hasta que notó que su garganta sangrante.

Metióle caña al Hyundai por la 5th Avenue escapando del papeleo, de los tacones y del matrimonio. Y, soltándole al mundo mas que improperios y oprobios, se deleitó de polvos mágicos mientras se estrellaba contra una parroquia gris.



Ice age coming, ice age coming
Throw me in the fire...

domingo, 13 de marzo de 2011

Casi-o'neil


Estaba harto de quitarle las pilas al reloj de la pared, de esconderlo debajo del sofá, de taparme la cara con la almohada...



Insultándole le dije que no estaba, que me había ido con Alicia a un sitio donde no se necesitan manecillas estúpidas ni suelas en los zapatos.



Cuando llegamos a la calle melancolía, le pregunté a Alicia si sabía si nos habíamos perdido, a lo que respondió con seguridad “Sí”, y yo me quedé más tranquilo.

- ¡Taxi!
- ¿A dónde le llevo?
- Lléveme a casa.