Y es que es ley de vida. Es uno de los
dos únicos cambio más importantes de la vida. Y él comenzaba a
sufrir el primero, el nacimiento de algo nuevo, una esperanza, un sin
aliento. Una respiración entrecortada, varios gemidos, suspiros,
gruñidos. Y es que este es el principio del Ser, el ser que es,
porque el no ser no es. Ya lo dijeron siglos antes, no era algo
extraño, ni raro; seguro que te suena.
Fue la primera vez que veía la luz, un
hospital, dos o tres personas vestidas con ropas verdes y extrañas.
Una mujer fea y con los ojos llorosos me sonreía, y yo no la
soportaba y menos ese olor a sangre y sudor, el flujo de la vida. Así
que me dediqué a llorar como un descosido, como un mocoso cuando
llora a su mamaíta y le cortan el último hilo que le une a ella.
Este es el principio de la historia de
Lucas.
