Cuatro mil días después de ese
embalse de caos similar a unas nubes que difuminaban su cabeza,
pensamientos e ideas. Era imposible que algo bueno saliera de ahí.
Unos pocos rayos de luz entrando por su
ventana, entre los pequeños huecos de las persianas dejaban entre
ver una persona nueva y rediseñada, preambulada y con muchas ideas
en la cabeza.
Subió la persiana dejando entrar la
brisa de noviembre para que inundará su habitación como una especie
de incienso natural.
Ha llegado con ganas de ti, de tu
lectura.
