domingo, 13 de mayo de 2012

Continúa


Cuatro mil días después de ese embalse de caos similar a unas nubes que difuminaban su cabeza, pensamientos e ideas. Era imposible que algo bueno saliera de ahí.

Unos pocos rayos de luz entrando por su ventana, entre los pequeños huecos de las persianas dejaban entre ver una persona nueva y rediseñada, preambulada y con muchas ideas en la cabeza.

Subió la persiana dejando entrar la brisa de noviembre para que inundará su habitación como una especie de incienso natural.

Ha llegado con ganas de ti, de tu lectura.