jueves, 30 de diciembre de 2010

Arena

Conóceme; en realidad sabes bien poco de mi. Ráfagas de viento azotan nuestros cuerpos y mentes, somos débiles.

Condúcete; sí, a un lugar oscuro, me gustan (aunque no lo sepas).

Refúgiate; nos dolemos demasiado. Corre, huye, vuela, lejos de mi, a salvo.

Baila ante el espejo, ante mi.

Te quiero.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Curvas, hélices, asíntotas...

Gente sin recursos literarios, pobres en expresión, gente con dinero. A regañadientes cometen errores sin darse cuenta, estas son personas importantes en nuestras vidas, personas que se equivocan y se lo perdonamos todo. Personas poco comprensivas, infantiles, borrachas de inmadurez.

Totalmente contrarias a estas, están las personas que roban, personas “maduras” que son fans de Disney Pictures, de Pereza y de sus amigos. Personas leales, puras, interesantes. Personas que son también importantes en nuestras vidas.


La inspiración ha muerto, fin del juego.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Again

Intensa evasión a una persona; poco conocimiento de esta. Aminorar la tensión sexual. Mermar sentimientos intensos. Olvidar recuerdos, recordad lo olvidado. Intentos sin futuro.


Si es que no se cómo lo haces, pero te estás volviendo a equivocar.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Reflexiones fomentadas por Anna de Codorniu

Borracho, contemplo el humo del cigarro del chico que está a mi lado; tiene una forma peculiar de fumar, le da un toque realmente original. Su aire descamisado, playero y caluroso le da un cierto atractivo. Su camisa clara y arrugada resalta el moreno de sus brazos. Toques minimalistas, sensaciones pequeñas, claras, concisas.


Borracho, contemplo el humo que sale del vaso de café del Starbucks que tiene la chica que está a mi lado. Su media melena castaña y lisa le endulza el rostro; ojos claros, pequeños y expresivos conjuntan con unas pestañas realmente largas. Al igual que hacen sus labios y sus dientes formando una sonrisa dulce y armoniosa. Es muy atractiva, tiene algo que hace que te sientas a gusto a su lado. Camiseta larga, pantalón corto y zapatos de tacón; rasgos sencillos, sabores cortos, transparentes, precisos.

Ebrio, admiro a las dos personas y pienso en mi futuro. ¿Qué será de mi? ¿Qué será de ellos?

martes, 21 de diciembre de 2010

Boots and sweaters


- ¿La recuerdas?
- Me huele a luna (casi siempre llena, aunque tiene su punto en cuarto menguante). Sabe dulce y, a veces a salado, pero normalmente es dulce... sí, se parece al tío de la rosquilla de canela.
- ¡Cierto! Me acuerdo de él...
- Rostro angelical, interesante y raro. Mil veces distante y mil veces cercana. Es lista aunque, aunque yo prefiero decir que es, más bien, inteligente. Ella prefiere ser playa pero siempre se viste de montaña ¡¿Ves como es rara?!
- ¿Es atractiva?
- Sí, mucho; sobre todo cuando bebe cerveza y fuma cigarrillos de liar. Aunque lo más sexy es su voz: su timbre, su forma de hablar, de expresarse; sus historias.
- ¿Sigues pensando en ella?
- Cada vez que sale a alumbrar el cielo oscuro, me acuerdo de ella... creo que la voy a llamar un ratejo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Vigo


Aquel barco hundido
como un alma en vilo.
Hizo llorar a la mar
mil lágrimas negras,
lágrimas de soledad.


Nunca mais.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cosas de críos




Un día conocí a un pajarito realmente entrañable y esta noche he decidido que les voy a contar su historia.

El señor pájaro estaba siempre trabajando duro todo el día porque era muy trabajador y responsable. Al señor pájaro, tras un largo día volando de allí para allá, le encantaba acurrucarse en su nido cuando el cielo crepuscular arropaba el bosque donde él vivía. Solía quedarse mirando las estrellas y, a veces, se ponía a hablar con ellas, porque se sentía muy solo.

Algunas eran realmente agradables, pero ustedes sabéis perfectamente que no todas las estrellas son iguales. El señor pájaro cada noche intentaba hablar con una distinta para que cada noche fuera una historia nueva, una nueva experiencia, una nueva aventura.

Dichosa noche la que conoció a un astro realmente especial. Se hacía llamar Luna y decía que no era una estrella, sino un satélite. Señor pájaro estaba fascinado con Luna, era especial, extraña y, para él, era la única con la que merecía la pena hablar una y otra vez, pasar el resto de las noches de su vida con ella. Él lo veía así, pero en realidad Luna era un astro cualquiera, como cualquier estrella de su alrededor, corriente y moliente.

Señor pájaro decidió declarar su amor a Luna, pero fue rechazado porque Luna no quería estar con un pájaro, era algo imposible e ilógico, ella prefería estar con las demás estrellas.

Señor pájaro se puso realmente triste y pensaba que nunca encontraría a nadie que remplazara a Luna. Asique decidió conformarse con hablar con Luna de vez en cuando, un poquito cada noche.

Y así hizo hasta el día hoy, de momento me ha dicho que no piensa cambiar, que se sigue acordando de Luna, que a veces habla con ella, aunque no tanto como al principio. También me ha dicho que Luna le sigue diciendo que no se preocupe, que algún día encontrará a un pajarito que le robará el corazón de nuevo y, que cuando llegue ese momento, todas las noches de su vida serán felices al lado de aquel pajarito y que, mientras tanto, Luna les alumbrará el camino de la felicidad.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Rojo y negro


Quizás sea el momento de escribir las historias más tristes que haya escrito hasta ahora.
Quizás este sea el momento de abandonar, de unirse a ellos, la destrucción total.
Quizás sea hora de echar la toalla, de enterrarla, de hacerla un funeral y de no volver a oír nada de ella.
Quizás, después de todo, la única solución posible la tenga el dichoso Schopenhauer.

Creo que no es suficiente con 1 disparo, 3 o 4 son mejores para mi salud.
Creo que es hora de apretar el gatillo, de hundir el puñal, de tirarse desde la Torre Eiffel.
Creo que es hora de que me recuerdes los peores momentos de mi vida, lo que más me jode y lo que aún no he podido superar.
Creo que es hora de dejar de escribir, las consecuencias pueden ser fatales.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Rozas con tu cuerpo las cuerda

Un toque de los Beatles, con unas pinceladas de los Who? Y un poco de color con maravillosos Monos del Ártico. Mañana, tarde y noche perfecta. Hablar un poco, un cigarrito, una Heineken y unos besos. ¡No ligues con el camarero! Mejor nos lo ligamos los dos.

 - Va, tengo una idea: ¿probamos con la 13-14?
 - Sí, si tío. Pero no te confundas, la primera lleva tilde; aún recuerdo lo que me dijiste.
 - Lo se, lo se. Y, ¿te acuerdas de lo que venía después?
 - Claro, lo siguiente era una pregunta sin respuesta alguna: ¿Por qué la palabra esdrújula es esdrújula, la llana es llana y la aguda no es aguda?
 - Pues hace poco descubrí la respuesta. Si la palabra aguda fuera aguda, no sería una historia interesante, no habría una pregunta que hacerse, no habría nada, sería demasiado obvio.



Me fijé en ti porque eres diferente, pero no lo suficiente.

martes, 7 de diciembre de 2010

1984

Si cada vez que te mirara te dieses cuenta de que daría todo por ti, sabrías por qué se me queda pequeño el cielo.



Y finalmente, a regañadientes, tu calor calentándome la cama fría una noche de invierno es lo más utópico que me puedo echar a la cara.

domingo, 28 de noviembre de 2010

1 millón

!Qué rico el caramelo de café que me diste! ¡Deliciosa la rosquilla de canela! Esencia de naranja, azúcar tostada por el sol de mayo. Te combinas con mi menta pimentada y mandarina sanguina.

Te desatas. La compatibilidad no es nuestro fuerte; ¡joder, saboréalo!. ¿Ya no te gusta nuestra mezcla? A mi, sí.

Apaga la luz que no quiero ver.

Todo se ha reducido a cenizas y no parece que haya un fénix cerca. Veneno para mi corazón y agua para el tuyo. Cada uno por su lado a latir por caminos diferentes.

Sigo recordándote, echando de menos tu fragancia.

Solo me queda que sigues ahí, que no es poco. Gracias (by the way)

jueves, 18 de noviembre de 2010

Te has hecho mayor


No te resistas. Ahora yo tengo el poder... y lo sabes perfectamente.

Ponte de rodillas y acata mis normas. Aún no entiendes que, en realidad, estás huyendo. Se perfectamente que duermes por el día y vives de noche; tranquila, no me opongo.

No puedes jodernos ni engañarnos con viejos trucos porque no eres más que una simple fugitiva. Todos hemos pensado que en algún lugar existe un sitio mil veces mejor que este, pero no por eso huimos como cobardes.

Asique no te aburras, porque te pondrás a “leer” las litronas de cerveza.

Who wants to sleep in the city that never wakes up? 


En las viejas baldosas amarillas, el amor es un riesgo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

QNK

No dudo en que volveré a verte. Ahora si que si, me he enamorado. En cuanto te descubrí un poco ya me hiciste cambiar el chip, ahora te tengo grabada en la mente, en la sangre.

Te conozco desde hace tiempo y sigo queriéndote, porque cada vez me fascinas más. Cada vez que te veo, intento encontrar otro rincón secreto, y descifrar otro secreto de los muchos que escondes. Mujer de poca fe, creías que ya me había olvidado de ti.

Niña inocente no cambies nunca. Yo, como Fray Luis de León, Jose Luis Perales y muchos otros, también te admiro y respeto, porque estoy locamente enamorado de ti.



Pronto nos veremos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Todas son amigas mías


Si, primero empiezan despacio, como todas, luego van cogiendo ritmo. Una, dos y tres... ¡Zas!.

Siempre que puedo intento irme con ellas de fiesta, allá donde halla vicio, alcohol y rock.
Tenemos tres reglas principales:
-Provocar.
-Divertirnos sin límite.
-Violar la legalidad.

El final siempre es el mismo, me pongo mi mejor ropa para que sea más divertido que me la quitéis.

Cada día me fascinan más estas tías.

martes, 9 de noviembre de 2010

Crónicas de dos mujeres masoquistas

No es el destino, simplemente es el futuro. No lo intentes cambiar, será peor, porque te darás con la puerta en las narices. Lo hecho, hecho está. Ya te lo he dicho, cuanto más esperes, más miedo te dará porque la altura desde la que te tires de cabeza serás cada vez más y más alta.

A ti te admiro porque eres dura de roer.

¿En qué momento la conociste? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.
¿En qué momento te fijaste en ella? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.
¿En qué momento te diste cuenta que no podías pasar ni un solo día sin pensar en ella? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.
¿En qué momento descubriste que te estabas haciendo daño y, casi peor, las estabas haciendo daño? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.

Escucha bien mis consejos, prometeme que intentarás cumplirlos y asegúrame que no lo conseguirás, que prefieres seguir que la envidia te coma por dentro, que el anhelo de sus besos te mate, que el comedero de cabeza termine con vuestras vidas.

Y a ti te admiro porque eres la mujer más masoquistas del mundo.



Os deseo un final feliz.

Aunque todos sabemos, que nunca habrá ningún final y si lo hubiera, no sería feliz.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Casi perfecta

Era genial, la más guapa de todas, la más divertida, la más sensible, la más bajita. Su perfección moral, psíquica y física se notaba en el ambiente. Llamaba la atención, sin lugar a dudas.

Era transparente, dulce y sincera. Aunque sus sentimientos eran misteriosos y totalmente desconocidos. Aún así yo la quería, la quería con todas mis fuerzas pero, curiosamente, no la amaba.


Creo que nunca llegaré a hacerlo.

Volver

Quiero volver, volver a sentir ese dulce olor a sal.

La lluvia en la arena, las olas en los pies, en tus pies. Tus ojos insaciables cometen el mismo crimen una y otra vez y no me dejan escapar, tampoco quiero.

No hables, tu voz de inmaduro y tu acento del norte te hacen irresistible. Respírame cerca, en los labios, a 3 centímetros. ¿Para qué vas a correr solo si puedes volar conmigo? Volaremos despacio, te lo prometo. Delicado, como cuando te toco una canción al piano, me elevas saltándote las normas más conservadoras.

Ha sido poco tiempo, y menos que me parece. Prométeme que te veré pronto, el mar está de testigo ocular. Prométeme que la próxima vez vendrás a verme, las gaviotas son cómplices. He decidido que nuestra próximo capítulo se desarrolle en la ciudad, lo único que me preocupa es si se ha acabado ya el libro.




lunes, 1 de noviembre de 2010

Uno

La flor verde nace.
La flor verde crece.
La flor verde se reproduce.
Y, al fín, se marchita, negra.

Pero el fín nunca se termina:
se queda en el recuerdo, blanco y azul.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Esta vez en La menor




Una nota, mil sensaciones.
Un recuerdo, inspiración, una canción.
Corres, ríes, vuelas, pasas por mi mente.
Me activas sabiendo que soy como el Argón
Mis sentidos despiertan, se concentran.
Están alertas, reconocen el amor,
lo recuerdan bastante bien
y lo confunden con dolor.

domingo, 24 de octubre de 2010

Corrientes electromagnéticas

Tu mirada me sonríe y tu media sonrisa me me captura como una foto. Parece que después de todo lo pasado, de las tardes sin ti y las tardes contigo, al fin un enanito se ha quedado de ocupa en mi estómago.




Ojalá fuera todo cierto.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Crónicas de un tipo duro

Con aire desenfadado iba de un lado para otro, por los pasillos. Era un tipo duro, pocas personas hablaban con él y no tenía muchos amigos. Su cabello rubio y despeinado le daba un tono chulesco.

Era muy atractivo y tenía a muchas chicas detrás de él pero rechazaba a todas sin motivo aparente. En clase se defendía ante el suspenso pero no era un alumno brillante. Había veces que faltaba a las clases y se quedaba en su casa durmiendo o a la salida fumándose un peta o, simplemente, tumbado en el un césped cercano mirando las nubes.

Hace unos días, al salir de la clase de lengua, salí despedido hacia el baño porque no me aguantaba más. Al terminar la faena, entró él y se lavó la cara con el agua gélida de los lavabos. Sin querer, me quedé mirándole embobado y él se dio cuenta. Levantó su rostro empapado y me miró fijamente. No apartamos la mirada el uno del otro. Por fin él reaccionó, mientras yo seguía absorto como un verdadero imbécil, y cerró la puerta.



Ese día descubrí su secreto, el secreto de su comportamiento; y además llegué tarde a clase de filosofía.

lunes, 18 de octubre de 2010

Buenas, me llaman París, pero eso es otra historia.

¡Valeriana! ¡Valeriana! ¡Valeriana! Es lo que necesito para calmar mis nervios... o mi apetito sexual... o mi bipolaridad aguda... o mi trastorno obsesivo-compulsivo.

Gran desconocido, te voy a decir una cosa al oído tan bajito que no lo oirás: ojalá fueras mi bicho. ¡Shhhh! Si lo has oído, no te enfades, que no te sorprenda, que no te afecte y, algo importante, no digas nada a nadie. Que sea nuestro secreto. Secreto, nuestro. Suenan bien las dos palabras juntas, ¿verdad? Pues igual de bien suenan nuestros nombres juntos, coincidencias.



Daría lo que fuera por que fuésemos Loving Strangers.

viernes, 15 de octubre de 2010

Mi cielo




No saber a dónde te diriges. Saber “aproximadamente” dónde estás. Caminar mirando al frente y escuchando música con los cascos. Llegar hasta una esquina donde hay un hombre tocando la guitarra y ofrecerle unas monedas, pedirle una canción.

Sentir una brisa de aire fresco en el cuerpo a la vez que el sol de las 12 de mediodía se asienta en tus mejillas. Levantar la cabeza y respirar hondo, muy hondo. Hacer una foto, borrarla y volver a hacerla (¡mucho mejor así!). Llegar hasta El Retiro, tumbarte donde nadie te ve y dormirte media hora.

Despertar y quedarte horas tumbado mirando tu cielo, infinitamente infinito, tierno y fresco, lleno de ideas sabrosas.

De repente te das cuenta de que lo quieres.

Ha llegado el día: te enamoras.

Porque no hay que tener una escusa para ir al centro de Madrid y caminar por sus calles sin rumbo.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Polonia, 13 de Octubre de 1940.

Varsovia, setenta años atrás.

Me asomé por la ventana unos segundos, los vecinos de enfrente estaban cenando la poca comida que una familia humilde de aquella época se podía permitir. De repente, escuchamos todos un montón de jaleo a fuera. Rápidamente le hice una señal a mi hermano y este salió disparado a apagar todas las luces de la casa, tal y como hizo todo el vecindario. Yo seguía asomado a la ventana. Empezaron a subir oficiales por todo el edificio de enfrente, llegando así hasta la familia que estaba antes mirando. Estaban todos muy quietos sentados alrededor de la mesa como si no pasara nada; aunque sus ojos aterrados les delataban.

Steht ihr auf! - Gritó uno.

Y todos los miembros de la familia se levantaron; todos, menos uno, el abuelo, que no podía levantarse porque estaba en silla de ruedas.

- Steh auf! - Le gritó otro.

El pobre no pudo levantarse por mucho que quiso. Asique entre dos oficiales cogieron la silla de ruedas con el anciano en ella, se acercaron al balcón de la casa y lo volcaron arrojándolo desde el 4º piso demostrándo así su inquietante sangre fría. La caída fué mortal. La la hija de éste soltó un grito de dolor mientras los demás miembros de la familia lloraban en silencio y sin mover ni un músculo de su cuerpo. Los oficiales echaron a toda la familia a gritos de su propia casa a la calle, éstos echaron a correr con todas sus fuerzas.

Abajo les esperaban más alemanes. Cuando estaban a unos 10 metros de ellos abrieron fuego y mataron a los 6 restantes de la familia que intentaban salvarse.

Únicamente consiguió escapar el hijo mediano, que llegando hasta el final de la calle cortada intentó subirse a una ventana, y en eso se quedó, en un intento, uno de los oficiales le disparó.

No contentos con su hazaña se subieron todos a los coches en los que habían llegado a la casa, arrancaron, y de camino al cuartel pasaron por encima de los miembros de la familia, aún medio muertos, para que asi rematar la escabechina.

sábado, 9 de octubre de 2010

Only she




Hoy es uno de esos días que me recuerdan a ella, aunque más que a ella, me recuerdan el momento en el que la conocí.

Entraba corriendo a la sala de estudio para no mojarse. Yo la seguí sin dudarlo, la había estado viendo estos últimos días ensayando con la guitarra. A veces se podía escuchar que cantaba algo de Pereza, de los Beatles, incluso algo de John Lennon. Cantaba bien, pero su timbre de voz era lo que más atraía mi atención, era diferente, original y adictivo.

Me armé de valor y entré en el edificio, eché una ojeada, estaba en la sala 3. Entré con la ropa mojada y mi mochila llena de libros del instituto. Se quedó un poco pasmada al verme; normal la verdad, un extraño estaba plantado frente a ella sin motivo aparente.


Decidí actuar según mi instinto asique me senté ante el piano negro que había en el centro de la habitación insonorizada y me puse a tocar la última canción que me había aprendido hace ya unas semanas. La interpretación no fue buena, pero el mensaje que quise transmitir pareció tener un grato resultado. Ella se levantó, se sentó a mi lado en la banqueta negra de terciopelo y me besó despacio, con ternura, erizante.

A partir de ese día, todas las canciones que salían de mi piano, nacieron gracias a ella, a mi única fuente de inspiración.

jueves, 7 de octubre de 2010

Y ese fue el motivo de su ausencia

Se despertó a las 3 y cuarto de la madrugada, se levantó. Dormir le fue imposible, asique decidió salir de la habitación y lavarse un poco la cara. Se sentía hinchado, el estómago le pesaba un quintal y medio. De repente sin tomarlo ni beberlo se agachó hacia el retrete y rugió con todas sus fuerzas. Uno, dos y... tres, ésta última arcada fue la decisiva, echó todo lo que pudo y más, intentando que saliera de allí hasta lo más profundo de su ser; su alma.

Se quedó más que más que satisfecho, casi hasta con una sonrisa en la cara se podía apreciar en el reflejo del espejo. Los ojos llorosos, la cara amarilla y el aliento a cloaca, a muerto; parecía un jodido zombie.

Por último se fue a la cama y de allí no se pudo levantar durante 2 días enteros sin comer, pero eso sí, tomando un efervescente que sabía a rayos.

Y así fue como descubrió que la mayonesa no fue la culpable del crimen, sino la famosa gastroenteritis.

domingo, 3 de octubre de 2010

Sincerarse es bueno, a veces.

Nunca pensé que alguna vez pudiera querer tanto a una persona de sexo opuesto. Siempre me ha parecido una locura.

Sé que jamás habrá algo entre nosotros. Seguramente a lo que más podremos aspirar (muy bien aquí el uso de la segunda persona del futuro de Indicativo) es a puro sexo desenfrenado y a alguna ducha compartida. Ni necesitamos más, ni queremos menos. Y sé que aunque no lo quieras decir, me quieres, a veces.

Y concluyo con unas notas informativas:
  1.  Mi casa está sola.
  2.  Me he comprado el nuevo champú de Herbal Essences.
  3.  Mi cama esperándote.










jueves, 30 de septiembre de 2010

¡Vámonos de fieshta!

Hoy me siento con ganas de vivir aventuras. Tengo ganas de irme de marcha con la luna mientras las estrellas de la noche nos iluminan los pubs de Madrid. Hoy me siento con ganas de que el cubo de basura coleccione litronas, de estar en otro mundo, de tambalearme por las calles con una sonrisa de oreja a oreja. Tengo mono de fiesta, de éxtasis, de bailar skape.

Tengo necesidad de besarme con una persona que conozca esa misma noche y darlo todo en ese beso, como si fuera el primero y el último, con tanta pasión como ponía Romeo para conquistar a Julieta.

Quiero bailar Smooth Criminal como Michael Jackson en su mejor momento, quiero beber tantos tequilas como habitantes hay en su ciudad natal (México). Definitivamente hoy es uno de esos días en los que quiero un jodido multiorgasmo triosexual.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

En Do menor.

Hacía tanto que no escuchaba aquella melodía... desde hacía 7 años... me acuerdo perfectamente, cuando la escuché por primera vez lloré, y la escuchaba a todas horas; ¿quién me iba a decir a mi que me iba a gustar la música celta?

No paraba de escucharla, me tiré una buena temporada. Salía a la calle y la seguía escuchando, ahora, en mi cabeza; era genial, porque era la única canción que no llegaba a cansarme. Las notas parecían colgadas del cielo sujetas a un hilo de seda blanco, largo y fino. El oboe era el capataz de la obra, es decir, marcaban la melodía. La cuerda se encargaba del acompañamiento, junto con otros instrumentos.

Poco a poco pasó el tiempo y se fue quedando en el olvido, en un insignificante recuerdo que se encuentra al fondo a la derecha.

Pasaron años y ya ni si quiera la necesitaba, pero me seguía acordando de ella, de aquel bendito oboe porque algo tan bello es imposible olvidarse.

Hoy, día 29 de Septiembre del 2010 he descubierto la mejor versión de esa canción. Ahora no paro de escucharla. Es completamente pluscuamperfecta.



Y todo gracias a Spotify.

martes, 28 de septiembre de 2010

Basura social

Decepción total. Jamás entenderé la mente humana al completo. Somos tan diferentes unos a otros... ¿Por qué los desechos humanos son los que peor huelen y de los que queremos deshacernos de ellos cuanto antes? La respuesta es sencilla, por que cada uno es lo que se ha hecho a sí mismo, si consideramos a determinadas personas “desechos humanos” es porque ellos se han hecho a sí mismos, y no se merecen otra cosa que aislarlos y juntarlos con otros desechos; al igual que hacemos con la basura deberíamos empaquetarlos y reciclarlos, pero no reutilizarlos, ¡por dios!.

Que a estas alturas tengamos que darnos lecciones unos a otros de moral es increíble... Tampoco comprenderé por qué una persona puede dar tan poco de sí a un órgano tan preciado como es nuestro cerebro. El cerebro es como una naranja, está para exprimilo y darnos todo su jugo y así, ofrecernos una dulce recompensa.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Vida de Eva.

Pensaste, ¡Qué asco de perra!. ¡Cállate ya, Lola!, ladraste. Estabas tremendamente cansada del día entero. El instituto había sido más horrible de lo que pensabas, y para que rematar la faena, el profesor de gimnasia nos manda hacer abdominales (se creerá que estamos en el ejército o algo similar... ) y para colmo la nota de educación física cuenta para selectividad. No entiendes nada y terminas por suspirar. Piensas “el mundo está loco”, pero no decides por ello abandonarlo; no hay otra cosa que estés más segura, pero de que no perteneces a ninguna tribu urbana “masoca” ni continuamente pesimista, de eso, estás bien segura.

Decides relajarte y encender el ordenador para distraerte... no te sientes con fuerzas para ponerte a hacer química. De repente, te das cuenta de que está conectada... se te abren lo ojos como se le abren las plumas de los pavos reales cuando quieren atraer a la hembra. En ese momento se te pasa por la cabeza el sábado anterior. De entre toda la gente que había allí resaltaba. Había muchísima gente, la normal en un sábado en aquella plaza de chueca. Pero ella estaba guapísima.

Decides decirle algo, y cuando estás escribiendo, un amigo muy familiar vuelve a visitarte, aquel duendecillo diabólico que te convence de que es mejor que no lo hagas, que sería rebajarte; te dice: ¡que te hable ella!. Al fín le haces caso y apagas el ordenador rápidamente, te tumbas de un salto en la cama y le dices a tu propio nórdico en voz alta:



“Lo mejor en estos casos es dormir”.

Vida de Virginia.

Aquella sensación, la cual te sigue rondando de vez en cuando en tu ser. Es como un vaivén ocasional e inesperado. No es desagradable, pero tampoco es, precisamente, agradable; simplemente es rutinaria. A veces llega a ser insoportable, tanto, que apartas la mirada del ordenador, estiras tu alargada espalda hacia atrás haciendo fuerza en el respaldo flexible de la silla de tu habitación. Miras a través de la ventana, esperando que suceda algo: el intento es en vano. Por fin decides levantarte y dirigirte hacia la cocina en busca de té rojo con leche, para saciarte la sed (aunque el verdadero motivo es por matar el tiempo).

Vuelves, descubres que se ha conectado y se te hace un nudo en la garganta y por si fuera poco se te ha ido por otro lado al tragar el té. Toses, toses y toses, hasta forzar tu garganta; te secas las lágrimas que te han brotado de los ojos del esfuerzo. Y, al volver a mirar la pantalla, ya no está. Reflexionas, te retuerces los sesos pensando para qué se habrá conectado y desconectado en tan poco tiempo. Se te ocurren mil y una cosas por la cabeza, pero nunca sabrás si son ciertas tus maquinaciones.

Desistes. Decides desconectarte y apagar el ordenador.
Dices en voz alta


“Lo mejor en estos casos es dormir”.