miércoles, 27 de octubre de 2010

Esta vez en La menor




Una nota, mil sensaciones.
Un recuerdo, inspiración, una canción.
Corres, ríes, vuelas, pasas por mi mente.
Me activas sabiendo que soy como el Argón
Mis sentidos despiertan, se concentran.
Están alertas, reconocen el amor,
lo recuerdan bastante bien
y lo confunden con dolor.

domingo, 24 de octubre de 2010

Corrientes electromagnéticas

Tu mirada me sonríe y tu media sonrisa me me captura como una foto. Parece que después de todo lo pasado, de las tardes sin ti y las tardes contigo, al fin un enanito se ha quedado de ocupa en mi estómago.




Ojalá fuera todo cierto.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Crónicas de un tipo duro

Con aire desenfadado iba de un lado para otro, por los pasillos. Era un tipo duro, pocas personas hablaban con él y no tenía muchos amigos. Su cabello rubio y despeinado le daba un tono chulesco.

Era muy atractivo y tenía a muchas chicas detrás de él pero rechazaba a todas sin motivo aparente. En clase se defendía ante el suspenso pero no era un alumno brillante. Había veces que faltaba a las clases y se quedaba en su casa durmiendo o a la salida fumándose un peta o, simplemente, tumbado en el un césped cercano mirando las nubes.

Hace unos días, al salir de la clase de lengua, salí despedido hacia el baño porque no me aguantaba más. Al terminar la faena, entró él y se lavó la cara con el agua gélida de los lavabos. Sin querer, me quedé mirándole embobado y él se dio cuenta. Levantó su rostro empapado y me miró fijamente. No apartamos la mirada el uno del otro. Por fin él reaccionó, mientras yo seguía absorto como un verdadero imbécil, y cerró la puerta.



Ese día descubrí su secreto, el secreto de su comportamiento; y además llegué tarde a clase de filosofía.

lunes, 18 de octubre de 2010

Buenas, me llaman París, pero eso es otra historia.

¡Valeriana! ¡Valeriana! ¡Valeriana! Es lo que necesito para calmar mis nervios... o mi apetito sexual... o mi bipolaridad aguda... o mi trastorno obsesivo-compulsivo.

Gran desconocido, te voy a decir una cosa al oído tan bajito que no lo oirás: ojalá fueras mi bicho. ¡Shhhh! Si lo has oído, no te enfades, que no te sorprenda, que no te afecte y, algo importante, no digas nada a nadie. Que sea nuestro secreto. Secreto, nuestro. Suenan bien las dos palabras juntas, ¿verdad? Pues igual de bien suenan nuestros nombres juntos, coincidencias.



Daría lo que fuera por que fuésemos Loving Strangers.

viernes, 15 de octubre de 2010

Mi cielo




No saber a dónde te diriges. Saber “aproximadamente” dónde estás. Caminar mirando al frente y escuchando música con los cascos. Llegar hasta una esquina donde hay un hombre tocando la guitarra y ofrecerle unas monedas, pedirle una canción.

Sentir una brisa de aire fresco en el cuerpo a la vez que el sol de las 12 de mediodía se asienta en tus mejillas. Levantar la cabeza y respirar hondo, muy hondo. Hacer una foto, borrarla y volver a hacerla (¡mucho mejor así!). Llegar hasta El Retiro, tumbarte donde nadie te ve y dormirte media hora.

Despertar y quedarte horas tumbado mirando tu cielo, infinitamente infinito, tierno y fresco, lleno de ideas sabrosas.

De repente te das cuenta de que lo quieres.

Ha llegado el día: te enamoras.

Porque no hay que tener una escusa para ir al centro de Madrid y caminar por sus calles sin rumbo.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Polonia, 13 de Octubre de 1940.

Varsovia, setenta años atrás.

Me asomé por la ventana unos segundos, los vecinos de enfrente estaban cenando la poca comida que una familia humilde de aquella época se podía permitir. De repente, escuchamos todos un montón de jaleo a fuera. Rápidamente le hice una señal a mi hermano y este salió disparado a apagar todas las luces de la casa, tal y como hizo todo el vecindario. Yo seguía asomado a la ventana. Empezaron a subir oficiales por todo el edificio de enfrente, llegando así hasta la familia que estaba antes mirando. Estaban todos muy quietos sentados alrededor de la mesa como si no pasara nada; aunque sus ojos aterrados les delataban.

Steht ihr auf! - Gritó uno.

Y todos los miembros de la familia se levantaron; todos, menos uno, el abuelo, que no podía levantarse porque estaba en silla de ruedas.

- Steh auf! - Le gritó otro.

El pobre no pudo levantarse por mucho que quiso. Asique entre dos oficiales cogieron la silla de ruedas con el anciano en ella, se acercaron al balcón de la casa y lo volcaron arrojándolo desde el 4º piso demostrándo así su inquietante sangre fría. La caída fué mortal. La la hija de éste soltó un grito de dolor mientras los demás miembros de la familia lloraban en silencio y sin mover ni un músculo de su cuerpo. Los oficiales echaron a toda la familia a gritos de su propia casa a la calle, éstos echaron a correr con todas sus fuerzas.

Abajo les esperaban más alemanes. Cuando estaban a unos 10 metros de ellos abrieron fuego y mataron a los 6 restantes de la familia que intentaban salvarse.

Únicamente consiguió escapar el hijo mediano, que llegando hasta el final de la calle cortada intentó subirse a una ventana, y en eso se quedó, en un intento, uno de los oficiales le disparó.

No contentos con su hazaña se subieron todos a los coches en los que habían llegado a la casa, arrancaron, y de camino al cuartel pasaron por encima de los miembros de la familia, aún medio muertos, para que asi rematar la escabechina.

sábado, 9 de octubre de 2010

Only she




Hoy es uno de esos días que me recuerdan a ella, aunque más que a ella, me recuerdan el momento en el que la conocí.

Entraba corriendo a la sala de estudio para no mojarse. Yo la seguí sin dudarlo, la había estado viendo estos últimos días ensayando con la guitarra. A veces se podía escuchar que cantaba algo de Pereza, de los Beatles, incluso algo de John Lennon. Cantaba bien, pero su timbre de voz era lo que más atraía mi atención, era diferente, original y adictivo.

Me armé de valor y entré en el edificio, eché una ojeada, estaba en la sala 3. Entré con la ropa mojada y mi mochila llena de libros del instituto. Se quedó un poco pasmada al verme; normal la verdad, un extraño estaba plantado frente a ella sin motivo aparente.


Decidí actuar según mi instinto asique me senté ante el piano negro que había en el centro de la habitación insonorizada y me puse a tocar la última canción que me había aprendido hace ya unas semanas. La interpretación no fue buena, pero el mensaje que quise transmitir pareció tener un grato resultado. Ella se levantó, se sentó a mi lado en la banqueta negra de terciopelo y me besó despacio, con ternura, erizante.

A partir de ese día, todas las canciones que salían de mi piano, nacieron gracias a ella, a mi única fuente de inspiración.

jueves, 7 de octubre de 2010

Y ese fue el motivo de su ausencia

Se despertó a las 3 y cuarto de la madrugada, se levantó. Dormir le fue imposible, asique decidió salir de la habitación y lavarse un poco la cara. Se sentía hinchado, el estómago le pesaba un quintal y medio. De repente sin tomarlo ni beberlo se agachó hacia el retrete y rugió con todas sus fuerzas. Uno, dos y... tres, ésta última arcada fue la decisiva, echó todo lo que pudo y más, intentando que saliera de allí hasta lo más profundo de su ser; su alma.

Se quedó más que más que satisfecho, casi hasta con una sonrisa en la cara se podía apreciar en el reflejo del espejo. Los ojos llorosos, la cara amarilla y el aliento a cloaca, a muerto; parecía un jodido zombie.

Por último se fue a la cama y de allí no se pudo levantar durante 2 días enteros sin comer, pero eso sí, tomando un efervescente que sabía a rayos.

Y así fue como descubrió que la mayonesa no fue la culpable del crimen, sino la famosa gastroenteritis.

domingo, 3 de octubre de 2010

Sincerarse es bueno, a veces.

Nunca pensé que alguna vez pudiera querer tanto a una persona de sexo opuesto. Siempre me ha parecido una locura.

Sé que jamás habrá algo entre nosotros. Seguramente a lo que más podremos aspirar (muy bien aquí el uso de la segunda persona del futuro de Indicativo) es a puro sexo desenfrenado y a alguna ducha compartida. Ni necesitamos más, ni queremos menos. Y sé que aunque no lo quieras decir, me quieres, a veces.

Y concluyo con unas notas informativas:
  1.  Mi casa está sola.
  2.  Me he comprado el nuevo champú de Herbal Essences.
  3.  Mi cama esperándote.