Siempre empiezo a escribir por el final, son manías de viejo y normas de neardental.
Psicológicamente estoy perdido, pero mientras tenga un bastón para levantarme no hay nada de qué preocuparse. Ahora, en estos momentos, me acompaña a todas partes el dúo de las k y los ocho jinetes de mi vida.
Apuesto caballero, he de decir que su grata presencia hace de mi un hombre de bien, feliz y sin esposa, claro.
Simplemente con la claridad de tu luna estoy contento.


