domingo, 19 de febrero de 2012

H


La historia que voy a contar trata sobre un ciclista. Un ciclista que había viajado mucho, mucho. No hacía mas que subir cuestas, bajar cuestas, bajar cuestas. Corría y corría. Nunca paraba.

Por fin llegó el día. Paró. Se sentó al ras de la camino, cerca de Despeñaperros. Quedándose quieto, muy quieto. Pensaba, dormía y, a veces comía. Triste, dulce y atormentado.

Llegó el día. Se tomó un café por la noche; muy tarde, pero a tiempo. Tranquilo. Sin pausa, con silencio.


jueves, 9 de febrero de 2012

Fotón


¿Has probado alguna vez a mezclarte entre un túmulo de gente e inexplicablemente seguir el ritmo, el rumbo?

Puede que aún no vivamos en una ciudad dormida que no se entera de nada.
Puede que en algún sitio esté el granito de arena que necesitaba el el reino de Fantasía, antes de que llegara la nada, los capitalistas, las dietas, los coches, los cinturones de castidad, las guerras y los autoritarismos, las grasas saturadas, el policloruro de vinilo y la contaminación que conlleva, los atascos, el dinero, osea, la nada.

Debemos redirigir a ese túmulo de gente hacia Sol.