Querida Luna:
Lo admito, no solo fuiste querida, si no que aún te quiero (un poquito). No me ha dado tiempo a demostrarte que no soy un gilipollas que brilla durante todo el día sin sentido alguno. Pero, creo que no ha hecho falta demostrártelo, tú bien sabes cómo soy, bien sabes que te quiero, que no te voy a olvidar y que me has hecho muy feliz.
Gracias por enseñarme tantas cosas, por robarme mil sonrisas, quinientos abrazos y cientos de besos.
Bueno, llega la hora. Esta vez la última despedida, el punto y final.
Hasta pronto, pequeña.


No hay comentarios:
Publicar un comentario