jueves, 13 de octubre de 2011

Cuando Lucas empezó a llamarse Luquitas

Y es que es ley de vida. Es uno de los dos únicos cambio más importantes de la vida. Y él comenzaba a sufrir el primero, el nacimiento de algo nuevo, una esperanza, un sin aliento. Una respiración entrecortada, varios gemidos, suspiros, gruñidos. Y es que este es el principio del Ser, el ser que es, porque el no ser no es. Ya lo dijeron siglos antes, no era algo extraño, ni raro; seguro que te suena.

Fue la primera vez que veía la luz, un hospital, dos o tres personas vestidas con ropas verdes y extrañas. Una mujer fea y con los ojos llorosos me sonreía, y yo no la soportaba y menos ese olor a sangre y sudor, el flujo de la vida. Así que me dediqué a llorar como un descosido, como un mocoso cuando llora a su mamaíta y le cortan el último hilo que le une a ella.
Este es el principio de la historia de Lucas.

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