Me da vértigo el punto muerto, la materia viva, lo material.
Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el no sudar en verano y, por supuesto, durante el sol invierno.
Me arruina las prisas y las faltas de estilo, las tardes de domingo y hasta las líneas rectas. Porque solo tú conviertes las curvas en rectas.
Me enervan los que no tienen dudas, los que tienen las ramas rígidas, los que no se les tambalea el arbolito, los que aman el viento y ciegos dejan pasar el tiempo mientras se marchita, las raíces se les pudren y huele a muerte, a madera quemada.
Me cansa tanto tráfico, estupefacientes, datos, aviones.
Parado frente al mar mientras el mundo gira.
YO VUELVO A NADAR, VOLAR.
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