No es el destino, simplemente es el futuro. No lo intentes cambiar, será peor, porque te darás con la puerta en las narices. Lo hecho, hecho está. Ya te lo he dicho, cuanto más esperes, más miedo te dará porque la altura desde la que te tires de cabeza serás cada vez más y más alta.
A ti te admiro porque eres dura de roer.
¿En qué momento la conociste? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.
¿En qué momento te fijaste en ella? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.
¿En qué momento te diste cuenta que no podías pasar ni un solo día sin pensar en ella? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.
¿En qué momento descubriste que te estabas haciendo daño y, casi peor, las estabas haciendo daño? Si lo recuerdas; por favor, bórralo.
Escucha bien mis consejos, prometeme que intentarás cumplirlos y asegúrame que no lo conseguirás, que prefieres seguir que la envidia te coma por dentro, que el anhelo de sus besos te mate, que el comedero de cabeza termine con vuestras vidas.
Y a ti te admiro porque eres la mujer más masoquistas del mundo.
Os deseo un final feliz.
Aunque todos sabemos, que nunca habrá ningún final y si lo hubiera, no sería feliz.
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