martes, 7 de diciembre de 2010

1984

Si cada vez que te mirara te dieses cuenta de que daría todo por ti, sabrías por qué se me queda pequeño el cielo.



Y finalmente, a regañadientes, tu calor calentándome la cama fría una noche de invierno es lo más utópico que me puedo echar a la cara.

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