domingo, 22 de mayo de 2011

Nacer, salir de la pesadilla


Está empezando a surgir algo, hasta ahora desconocido. Mientras la mujer toca su melodía en Adagio el hombre no parar de llorar mientras pela las patatas de cualquier manera, sin forma dedicada. Su imagen nítida no se le quita de la cabeza, clavos y remaches imposibles se adhieren a su idea, su imagen. Verde, verde y negro escarlata deleitan sus dedos untados de chocolate dulce y caliente.

La suerte está echada y la coraza rota en pedazos. La madera vieja del suelo chillaba en susurros mientras era testigo del crimen íntimo de sus infantes bachilleratos.

La hora ha llegado y el corazón se acelera, intercambio y a casa. Mañana más.

Siempre mañana y sino, otro día.

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