martes, 10 de enero de 2012

Jack y Lucas



Una gota caía derramada a través del cristal del ventanal. Era invierno y hacía mucho frío. Soplaba el viento fuera y se podía escuchar el follaje de las ramas de los árboles junto con el sonido que hacía la madera de los leños al realizar la combustión.

Mientras Lucas se quedaba medio dormido por el sopor de la lumbre y del whisky que se estaba tomando, su gato no hacía más que pasearse por la acogedora y mullida alfombra.

Es curioso que en una casa tan grande y solitaria se escucharan tantos ruidos...

Estos últimos meses no hacía más que jugar al solitario y beber whisky barato (decía que el alcohol caro era para los ricos infelices). Decidió apostar por el azar y seguir jugando al solitario, no había nada que hacer, que sentir.

Tanto por conocer.

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