¿Has probado alguna vez a mezclarte entre un túmulo de gente e inexplicablemente seguir el ritmo, el rumbo?
Puede que aún no vivamos en una ciudad dormida que no se entera de nada.
Puede que en algún sitio esté el granito de arena que necesitaba el el reino de Fantasía, antes de que llegara la nada, los capitalistas, las dietas, los coches, los cinturones de castidad, las guerras y los autoritarismos, las grasas saturadas, el policloruro de vinilo y la contaminación que conlleva, los atascos, el dinero, osea, la nada.
Debemos redirigir a ese túmulo de gente hacia Sol.
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