jueves, 30 de diciembre de 2010

Arena

Conóceme; en realidad sabes bien poco de mi. Ráfagas de viento azotan nuestros cuerpos y mentes, somos débiles.

Condúcete; sí, a un lugar oscuro, me gustan (aunque no lo sepas).

Refúgiate; nos dolemos demasiado. Corre, huye, vuela, lejos de mi, a salvo.

Baila ante el espejo, ante mi.

Te quiero.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Curvas, hélices, asíntotas...

Gente sin recursos literarios, pobres en expresión, gente con dinero. A regañadientes cometen errores sin darse cuenta, estas son personas importantes en nuestras vidas, personas que se equivocan y se lo perdonamos todo. Personas poco comprensivas, infantiles, borrachas de inmadurez.

Totalmente contrarias a estas, están las personas que roban, personas “maduras” que son fans de Disney Pictures, de Pereza y de sus amigos. Personas leales, puras, interesantes. Personas que son también importantes en nuestras vidas.


La inspiración ha muerto, fin del juego.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Again

Intensa evasión a una persona; poco conocimiento de esta. Aminorar la tensión sexual. Mermar sentimientos intensos. Olvidar recuerdos, recordad lo olvidado. Intentos sin futuro.


Si es que no se cómo lo haces, pero te estás volviendo a equivocar.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Reflexiones fomentadas por Anna de Codorniu

Borracho, contemplo el humo del cigarro del chico que está a mi lado; tiene una forma peculiar de fumar, le da un toque realmente original. Su aire descamisado, playero y caluroso le da un cierto atractivo. Su camisa clara y arrugada resalta el moreno de sus brazos. Toques minimalistas, sensaciones pequeñas, claras, concisas.


Borracho, contemplo el humo que sale del vaso de café del Starbucks que tiene la chica que está a mi lado. Su media melena castaña y lisa le endulza el rostro; ojos claros, pequeños y expresivos conjuntan con unas pestañas realmente largas. Al igual que hacen sus labios y sus dientes formando una sonrisa dulce y armoniosa. Es muy atractiva, tiene algo que hace que te sientas a gusto a su lado. Camiseta larga, pantalón corto y zapatos de tacón; rasgos sencillos, sabores cortos, transparentes, precisos.

Ebrio, admiro a las dos personas y pienso en mi futuro. ¿Qué será de mi? ¿Qué será de ellos?

martes, 21 de diciembre de 2010

Boots and sweaters


- ¿La recuerdas?
- Me huele a luna (casi siempre llena, aunque tiene su punto en cuarto menguante). Sabe dulce y, a veces a salado, pero normalmente es dulce... sí, se parece al tío de la rosquilla de canela.
- ¡Cierto! Me acuerdo de él...
- Rostro angelical, interesante y raro. Mil veces distante y mil veces cercana. Es lista aunque, aunque yo prefiero decir que es, más bien, inteligente. Ella prefiere ser playa pero siempre se viste de montaña ¡¿Ves como es rara?!
- ¿Es atractiva?
- Sí, mucho; sobre todo cuando bebe cerveza y fuma cigarrillos de liar. Aunque lo más sexy es su voz: su timbre, su forma de hablar, de expresarse; sus historias.
- ¿Sigues pensando en ella?
- Cada vez que sale a alumbrar el cielo oscuro, me acuerdo de ella... creo que la voy a llamar un ratejo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Vigo


Aquel barco hundido
como un alma en vilo.
Hizo llorar a la mar
mil lágrimas negras,
lágrimas de soledad.


Nunca mais.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cosas de críos




Un día conocí a un pajarito realmente entrañable y esta noche he decidido que les voy a contar su historia.

El señor pájaro estaba siempre trabajando duro todo el día porque era muy trabajador y responsable. Al señor pájaro, tras un largo día volando de allí para allá, le encantaba acurrucarse en su nido cuando el cielo crepuscular arropaba el bosque donde él vivía. Solía quedarse mirando las estrellas y, a veces, se ponía a hablar con ellas, porque se sentía muy solo.

Algunas eran realmente agradables, pero ustedes sabéis perfectamente que no todas las estrellas son iguales. El señor pájaro cada noche intentaba hablar con una distinta para que cada noche fuera una historia nueva, una nueva experiencia, una nueva aventura.

Dichosa noche la que conoció a un astro realmente especial. Se hacía llamar Luna y decía que no era una estrella, sino un satélite. Señor pájaro estaba fascinado con Luna, era especial, extraña y, para él, era la única con la que merecía la pena hablar una y otra vez, pasar el resto de las noches de su vida con ella. Él lo veía así, pero en realidad Luna era un astro cualquiera, como cualquier estrella de su alrededor, corriente y moliente.

Señor pájaro decidió declarar su amor a Luna, pero fue rechazado porque Luna no quería estar con un pájaro, era algo imposible e ilógico, ella prefería estar con las demás estrellas.

Señor pájaro se puso realmente triste y pensaba que nunca encontraría a nadie que remplazara a Luna. Asique decidió conformarse con hablar con Luna de vez en cuando, un poquito cada noche.

Y así hizo hasta el día hoy, de momento me ha dicho que no piensa cambiar, que se sigue acordando de Luna, que a veces habla con ella, aunque no tanto como al principio. También me ha dicho que Luna le sigue diciendo que no se preocupe, que algún día encontrará a un pajarito que le robará el corazón de nuevo y, que cuando llegue ese momento, todas las noches de su vida serán felices al lado de aquel pajarito y que, mientras tanto, Luna les alumbrará el camino de la felicidad.