Con aire desenfadado iba de un lado para otro, por los pasillos. Era un tipo duro, pocas personas hablaban con él y no tenía muchos amigos. Su cabello rubio y despeinado le daba un tono chulesco.
Era muy atractivo y tenía a muchas chicas detrás de él pero rechazaba a todas sin motivo aparente. En clase se defendía ante el suspenso pero no era un alumno brillante. Había veces que faltaba a las clases y se quedaba en su casa durmiendo o a la salida fumándose un peta o, simplemente, tumbado en el un césped cercano mirando las nubes.
Hace unos días, al salir de la clase de lengua, salí despedido hacia el baño porque no me aguantaba más. Al terminar la faena, entró él y se lavó la cara con el agua gélida de los lavabos. Sin querer, me quedé mirándole embobado y él se dio cuenta. Levantó su rostro empapado y me miró fijamente. No apartamos la mirada el uno del otro. Por fin él reaccionó, mientras yo seguía absorto como un verdadero imbécil, y cerró la puerta.
Ese día descubrí su secreto, el secreto de su comportamiento; y además llegué tarde a clase de filosofía.

vivaaa James Dean :D
ResponderEliminar..paris no debes llgar tarde a filosofia :D
jajajaja
San(L)