viernes, 25 de marzo de 2011

A Marzo le quedan apenas seis días.


Una llamada de teléfono. Curvas rectas y juegos de sombras. Siluetas a contraluz despiertan nuestra curiosidad.

La habitación azul lejos de nuestros ojos se hace observar. La piel de Marzo empieza brillar dejando ver su realidad. De un lado para otro, inquieto, actúa en televisión, las 24 horas del día.

Pronto corre las cortinas como tapando el tiempo de espera.

Poco dura esto; media hora después aparece Marzo y su amigo sin camiseta recorriendo la habitación azul. Pasillo, baño, cocina y de vuelta a la habitación. Y, juntos, vuelven a correr las cortinas...

Cinco minutos después, apagan la luz. No quieren ver, ni que les vean.

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