domingo, 6 de febrero de 2011

Sol y Luna. Carta a mi Luna.

Querida Luna:

Lo admito, no solo fuiste querida, si no que aún te quiero (un poquito). No me ha dado tiempo a demostrarte que no soy un gilipollas que brilla durante todo el día sin sentido alguno. Pero, creo que no ha hecho falta demostrártelo, tú bien sabes cómo soy, bien sabes que te quiero, que no te voy a olvidar y que me has hecho muy feliz.

Gracias por enseñarme tantas cosas, por robarme mil sonrisas, quinientos abrazos y cientos de besos.

Bueno, llega la hora. Esta vez la última despedida, el punto y final.

Hasta pronto, pequeña.

Tu Sol.

A mediados de la historia. Sol y Luna



Sigo sin entender lo que esta pasando.

El Sol ya no sabe cuál es su recorrido habitual, el que se supone que hace cada día desde que amanece hasta que se pone. Al igual que la Luna, ya no sabe que camino tomar, parece que ninguno lleva a ninguna parte. Los dos están confusos; están metidos en la misma situación.

Pero el Sol ha decidido lanzarse al vació y escoger de una vez por todas. La Luna ha de decidirse pronto o el caos reinará en el mundo tal y como lo conocemos y cada astro deberá partir en direcciones opuestas.

Ya sabes donde encontrarme.

Confió en que todo saldrá bien.

martes, 25 de enero de 2011

¿Empezamos?

No respires, yo lo haré por ti. Acaríciame la cama, ráyame lo anterior y lo posterior, muérdeme el alma. Entra y sal, muy dulce. Corre, ríe, vuela. Tensa los músculos; apunta y lanza. Cómete el mundo, quítame el aliento, desgárrate la voz.

Cálmate, sosiega el alma. Haz un buen nudo que no se pueda deshacer. Quédate quieto, muy quieto. Junto a mi.

lunes, 24 de enero de 2011

Bienvenida al mundo


 
Pequeña diablesa, tengo que decirte varias cosas:

La primera es darte la bienvenida y, de paso, felicitarte, porque lo has hecho de maravilla. Estoy muy orgulloso de ti.

  La segunda es avisarte de los peligros que te esperan que, desgraciadamente, serán muchos. Pero que esto no acaba aquí. Que nada es imposible, que estoy seguro de que todo se solucionará y que no te preocupes porque has tenido suerte de tener lo que tienes, además siempre me tendrás a mi.

Por último decirte que todas las cosas malas que te pasen no vendrán solas, ya que tarde o temprano vendrán acompañadas de alegrías, de aventuras y de sentimientos que valen la pena vivir.

Con esto termino, no necesito escribirte más que felicitarte por tus 20 horas de vida y desearte unas felices miles de horas que te pronto llegarán.

domingo, 16 de enero de 2011

Un pedacito de él

Desde que nació ha pasado cierto tiempo hasta el día de hoy. Dicho tiempo, por el momento, vamos a obviarlo.

Ahora ha empezado a oler, pero a oler de verdad; la curiosidad le pica y, poco a poco, la desconfianza deja de ser un problema.

Cuanto más se acerca, más caliente y... pica más. Sin baches ni obstáculos el viaje va sobre ruedas.

Tras un simple olor, el aroma es cada vez más fuerte, hasta que, por fin, el olor se hace sabor sabor. La prueba definitiva, el plato principal. La gloria sabe mejor de lo que me esperaba.

Sabe que dicen que lo bueno si es breve, dos veces bueno. El problema es que la velada le pareció demasiado breve y le supo a poco.

Ahora solo queda el recuerdo, el bote de canela y una cerveza.

Dulce impotencia, amargos recuerdos. Manos atadas, miradas perdidas... Y es que, al fin y al cabo lo que ayer pude probar; hoy, con cuidado, puedo recordar.

lunes, 10 de enero de 2011

Fell the vibe


Un día más en este mundanal mundo. Un día más en el mes de Enero, 10 ¿no? Sí, seguramente, porque hoy empiezo las clases.

Las 9:00 ante meridiem y en estos momentos me pregunto, ¿qué nos deparará el gran día de hoy? Seguro que mil cosas buenas y otras mil malas pero ¿y?, como dicen algunos por ahí “The smell of you in every single dream I dream ”.


jueves, 6 de enero de 2011

Carta para los reyes

Queridos Reyes Magos, este año creo que sigue siendo correcto escribiros con mayúscula, aunque al rey Juan Carlos le hayan quitado ese derecho.

Solo os voy a pedir que este año sea tan filosófico, entretenido, lleno de aventuras, triste y alegre como el anterior; pero sobre todo que sea diferente, que tanta normalidad va a terminar por volvernos locos.
Atentamente un ánima anónima.